Domingo, 20 Mayo 2018 00:00

La baja participación también se sintió en censados por el carnet de la patria

 
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En los puntos rojos, algunos a menos de 200 metros del centro violando las normas electorales, señalaron que el registro fue voluntario En los puntos rojos, algunos a menos de 200 metros del centro violando las normas electorales, señalaron que el registro fue voluntario Fotos William Urdaneta

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En la comunidad Renny Ottolina, en la parroquia 11 de Abril de San Félix, varias calles empedradas con huecos y sin asfalto conducen a la base de misiones en donde la única mesa electoral está habilitada para 281 votantes. “Todos votan por Maduro porque son revolucionarios, de repente hay de otras opciones pero son contados”, dijo Paola Andújar, encargada del punto rojo, al que habían acudido a escanear su carnet 117 de 281 electores hasta las 12:00 del mediodía.

La cifra representa el 41,6% de la meta que los integrantes del punto rojo se plantearon registrar a lo largo de las votaciones. Fue el registro máximo hasta las 2:00 de la tarde que Correo del Caroní corroboró en un recorrido en el que los centros de votación estuvieron desiertos, pese a las alabanzas de participación masiva celebradas por dirigentes regionales y nacionales. Los números en los puntos rojos corroboraban -hasta el mediodía- la baja participación, incluso, de oficialistas censados con el carnet de la patria.

“La gente está votando en contra del gobierno porque un gobierno militar no ha funcionado en ninguna parte. La gente agarra lo que venga, pero seguir apoyando, nada que ver”, dijo un habitante de la comunidad, que prefirió mantener su nombre en reserva.

En el barrio Renny Ottolina, quienes se resguardaban bajo el punto rojo, abogaban por la reelección de Maduro pese a la infinidad de problemas que se evidencian en la falta de asfaltado; en la ausencia de agua que los ha tenido durante cuatro días cavando un hueco para incorporar la tubería donada para habilitar el servicio; 34 casos de desnutrición; 19 discapacitados a la espera de sillas de ruedas y 69 personas en espera de medicamentos por la vía del 0800-SALUD.

Justo al lado del toldo, un hombre en estado de ebriedad lanzaba insultos y se quejaba de los múltiples problemas que atraviesa la población. “Van a tener que mudar el punto”, decía su hijo a los oficialistas.

Bajo escaneo en puntos rojos

Pero en el resto de los puntos rojos visitados, algunos a menos de 200 metros del centro y violando las normas establecidas por el Consejo Nacional Electoral (CNE), el registro de oficialistas era menor.

En la Fundación La Salle, en San Félix, habían registrado 304 votantes hasta la 11:21 de la mañana, el equivalente a 21,7% de la meta de 1.400 electores. La meta es menor a la población electoral, de 2.600 en el caso de la institución, pues solo contempla a los carnetizados y sabidos simpatizantes del oficialismo.

En el colegio Wenceslao Monserratte, en el sector Castillito, el registro alcanzaba a 221 votantes, es decir, 29,4% de la meta de 750 electores en un centro dispuesto para 2.372 ciudadanos.

En el colegio Fe y Alegría, en la urbanización Mendoza, registraron hasta la 1:30 de la tarde a 278 personas con carnet de la patria. La cifra equivale a 39,7% de la meta de 700 electores de una población electoral de 4.218 ciudadanos. El centro educativo, atiborrado en elecciones anteriores, estaba totalmente vacío.

 

CARNET2El carnet de la patria ha sido utilizado como mecanismo de chantaje político

 

Ana Carella, encargada de la Unidad de Batalla Bolívar-Chávez (UBch) en las cercanías de la Fundación La Salle, sostuvo que los revolucionarios tienen por tradición votar desde el mediodía en adelante, pero “en esta ocasión salieron desde las 3:00 de la mañana, a esa hora había bastante cola”. La dirigente comunal resaltó que tuvieron a disposición el apoyo de la Gobernación de Bolívar, Federación de Transporte, empresas básicas e, incluso, del ex alcalde José Ramón López, con arresto domiciliario en Ciudad Guayana desde 2017.

“La gente ha salido masivamente, de manera voluntaria”, dijo.

En el punto rojo del colegio Bachiller Felipe Hernández, la dirigente comunal Deyanira Torres coincidió en que la afluencia de electores fue masiva, “es similar a procesos anteriores. Y quienes tienen el carnet de la patria vienen directamente a registrarse en libertad”. No detallaron el porqué de la distancia entre el número de registrados y la meta.

Pero en el colegio Antonio de Berrío, de San Félix, la encargada del punto rojo llamaba vehementemente a buscar a los electores de acuerdo con los listados de los comités locales de abastecimiento y producción (CLAP). A las 10:28 de la mañana, de una meta de 1.800 votantes, solo habían registrado en el punto rojo a 200 carnetizados.

Creado en enero de 2017, el carnet de la patria nació como un instrumento que permitiría la canalización de todos los programas sociales gestionados por el Ejecutivo, pero desde entonces se ha utilizado como mecanismo de chantaje político. Que el censo para su obtención se haga con una planilla del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), y que este sea en muchos casos el principal requisito para la obtención de beneficios sociales como la bolsa del CLAP, lo convierten en un mecanismo que condiciona el derecho a la ayuda social a una filiación política: un mecanismo de control social y segregación generado a partir de la vulnerabilidad de los venezolanos que sobreviven en plena emergencia humanitaria.

El uso del carnet de la patria y sus beneficios como mecanismo de captación de votos constituye un acto de corrupción, establecido en el artículo 13 de la Ley Contra la Corrupción, en donde se ordena que “no podrán destinar el uso de los bienes públicos o los recursos que integran el patrimonio público para favorecer a partidos o proyectos políticos, o a intereses económicos particulares”.

Casa por casa en el remate

En el punto rojo de la escuela Wenceslao Monserratte se activaban al mediodía para iniciar un operativo casa por casa para atraer a la gente que aún no había acudido a votar. “Cada brigada debe buscar a un votante y si es menor de edad, debe traer a dos familiares que no hayan votado”, explicó Elisa Segovia, miembro del secretariado parroquial del Movimiento Somos Venezuela y coordinadora de la Misión Ribas por la parroquia Cachamay.

La dirigente aseguró estar satisfecha por la participación, pero aun así emprenderían la operación remate.

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