Jueves, 23 Noviembre 2017 00:00

Un padre relata la travesía migratoria de su hijo por Brasil

 
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“Fue una aventura familiar y eso quedará en nuestras memorias: el disfrute de lo vivido”, expresa Mariño “Fue una aventura familiar y eso quedará en nuestras memorias: el disfrute de lo vivido”, expresa Mariño Fotos Noel Mariño

La diáspora venezolana crece. Un padre, el geólogo radicado en Guayana Noel Mariño, cuenta la odisea de su viaje por tierra a Boa Vista, a 12 horas de Ciudad Guayana, para acompañar a su hijo menor a partir desde Brasil a Chile.

Ecapitularn octubre, el menor de mis hijos decidió unirse a la diáspora venezolana y probar suerte en Santiago de Chile. Para ello, en consejo familiar analizamos las posibles rutas para salir de Venezuela, para luego volar a Santiago.

Se descartó la ruta de Maiquetía, por los robos de equipaje y el abuso de autoridad de ciertos efectivos de custodia de la Guardia Nacional, que han sido denunciados por los medios impresos y las redes sociales.

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Plano de la ruta por carretera entre Ciudad Guayana (estado Bolívar) - Boa Vista (estado de Roraima, Brasil). Son más de 800 km de distancia. La Troncal 10 es la identificación de la carretera en territorio venezolano y la BR-174 en Brasil | Google Maps
 

Nos quedaban dos rutas: por San Antonio del Táchira, en occidente o por Santa Elena de Uairén, al sur del estado Bolívar, en la frontera con Brasil. Por la primera ruta hacia el estado Táchira, desde Ciudad Guayana (Puerto Ordaz), nuestro hogar por ahora, son 1.362 km y dos días de viaje, más gastos de alojamiento y comida, con la restricción de venta de gasolina presente en el Táchira y las grandes colas como consecuencia, información que es de dominio público.

Por la segunda ruta, hacia la frontera con Brasil, son 605 km y se accede en 8 horas a Santa Elena de Uairén desde Puerto Ordaz. Allí se puede pernoctar, se sigue por 12 km a La Línea o Pacaraima, el pueblo fronterizo con Brasil, se hace el papeleo para ingresar el vehículo al gigante del sur y se continúa hacia Boa Vista, que dista 210 km de la frontera. Escogimos esta última ruta.

Para sorpresa nuestra, el valor del pasaje aéreo Boa Vista-Santiago de Chile fue de US$ 454 contra casi el doble, si se escogía salir desde Cúcuta. Ya definida la ruta, comenzó la planificación con sus costos asociados, pero gran parte de esa planificación se cayó por los precios elevados presentes en el sur del estado Bolívar, producto de la inflación galopante que en octubre del 2017 alcanzó a 44,5%, mientras que la acumulada del año llegó a 825,7%, de acuerdo con los cálculos de la Asamblea Nacional.

Así las cosas, fijamos la salida para el viernes 20 de octubre del 2017, porque el vuelo se reservó para el día 23 de octubre, a las 2:30 de la mañana, hora habitual de las salidas de los vuelos desde el aeropuerto internacional de Boa Vista.

Comienza la aventura y los escollos 

Llegada la fecha del inicio de la aventura, salimos de Puerto Ordaz a las 7:00 de la mañana tomando la Troncal 10; sin embargo, había otro escollo que afrontar: la actual escasez de gasolina en el sur del estado Bolívar. Nuestro plan de acción para afrontar esta situación fue llenar el tanque del vehículo cada vez que hubiese oportunidad y llevar bidones de reserva. Estos últimos fueron imposibles de utilizar, por la restricción de la GNB para un simple mortal que no quiso pagar por ello. A la salida de Upata, municipio Piar, vimos una estación de gasolina en la que no había cola y aprovechamos. No sabíamos que sería la última oportunidad de llenar el tanque con tranquilidad.

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El siguiente poblado en importancia fue Guasipati. Allí había una pequeña cola para repostar en la bomba de la entrada (la autorizada) y tardamos una hora y media para llegar hasta el suministro. Seguimos… Al pasar por El Callao, ya eran las 12:00 del mediodía y aprovechamos para almorzar en un restaurante que recomiendo. Está en la entrada del pueblo, luego de la alcabala de la GN, detrás del parque infantil, pero por la vía de salida. Allí nos dimos cuenta de otra realidad: todos los pagos son de contado porque no existen puntos de venta. Otro escollo a superar.

Al pasar por Las Claritas, uno de los poblados más concurridos por los mineros del oro, tuvimos que comprar pimpinas de gasolina a Bs. 10 mil el litro. Colocamos 20 litros, cantidad suficiente para llegar con un cuarto de tanque a Santa Elena de Uairén, pero afortunadamente al llegar a la bomba de Los Rápidos de Kamoirán, en la Gran Sabana, fuimos los últimos en repostar y seguimos hacia Santa Elena, a donde llegamos a las 8:30 de la noche.

En la Gran Sabana, en esta época del año, oscurece totalmente antes de las 6:00 de la tarde, aunque tuvimos tiempo de apreciar el comienzo de esa belleza natural, en las cercanías del Fuerte Luepa y la paz que trasmite el cobijo de la noche sobre la sabana, con una ligera lluvia y 18° C.

En Santa Elena llegamos al Hotel Cabañas Roraima, al pie del cerro Akurimá, con habitaciones sencillas, limpias, con agua caliente y muy cómodas, con wifi y precios solidarios, pero el pago es de contado, nada de tarjetas (ni débito ni crédito).

El problema mayor: la gasolina 

El sábado 21 de octubre, muy temprano, la habitual cola para gasolina. Como dato de interés, en Santa Elena existen tres bombas de gasolina: dos en el pueblo a precio nacional y la tercera en la frontera, con precios internacionales.

En esta oportunidad, el precio de la gasolina en la estación fronteriza estaba a 1,5 reales-litro y el cambio fronterizo era: 1 real (R$) = Bs. 6 mil, de modo que un litro equivalía a Bs. 9 mil. El cambio del dólar estaba de 3,0 a 3,2 R$, dependiendo del cambista o de la persona que negocie con usted.

 

BombaIdentificación en el parabrisas del vehículo en la cola de la gasolina. “T” de turista y 22 como correlativo, a pesar de haber llegado a las 5:40 am a la cola. Ese día, estuve 3 horas, 10 minutos en cola, para solo 30 litros, que es la reglamentación por ahora

 

Muy importante: los turistas repostamos en la primera bomba de gasolina entrando a Santa Elena, mano derecha. Hay un lapso de tiempo y sitio determinado para cada tipo de vehículo, así como uso o condición, por ejemplo: taxi, moto, particular, tercera edad, turistas, etc. Para los turistas es diariamente de 7:00 a 9:00 de la mañana y la cola se hace a partir de la baranda que se ubica frente a una posada (cuyo nombre no recuerdo) que está antes de la bomba, sentido Santa Elena. Lleve la llave de la habitación para demostrar que es turista.

Otro dato curioso con el despacho de la gasolina: en la zona sur no existe la condición de llenar el tanque full. En Guasipati solo son permitidos 20 litros por vehículo-día. En San Rafael de Kamoirán, en la Gran Sabana, solo se permiten 40 litros-día y en Santa Elena, 30 litros-día. En todos te anotan en una lista y en Santa Elena además, eres identificado con un número en el parabrisas del vehículo. Otro dato: no se extrañe de que usted esté ordenadamente en su cola y llegada la hora de abrir el despacho, aparezcan vivos haciendo doble fila para colearse. Es una tara colectiva digna de estudio.

Ya abastecidos de gasolina, fuimos a visitar unos grandes amigos de hace más de 30 años, que decidieron emprender su negocio en la zona. Allí nos dieron varios consejos valiosos que los estoy plasmando en el presente escrito.

Trámites en Pacaraima 

Ya informados, nos dirigimos a La Línea o Pacaraima y en el Monumento de Las Banderas nos tomamos las fotos del recuerdo. Previamente, el hijo menor selló su pasaporte en el Saime, ubicado en un tráiler a la salida de Venezuela.

Luego, en Brasil, nosotros los viejos y con nuestra cédula, además de las preguntas de rigor (a dónde va, por qué, dónde se quedará, tiempo estimado, etc.), obtuvimos el permiso personal para ingresar hasta Boa Vista y el hijo selló su pasaporte de entrada a Brasil.

Inmediatamente pasamos al cyber que está en la calle R. Suapi, al lado de la Farmacia Fátima. Es allí donde se imprime el documento de solicitud de tránsito del vehículo particular. Se le llega fácil, por ser un pueblo pequeño: apenas se pasa la alcabala de la Policía Federal, la primera calle a la izquierda, que va en dirección este. Casi al finalizar la segunda cuadra, a mano izquierda está el mencionado cyber.

 

SEU2Ubicación de la bomba de gasolina donde los turistas están autorizados a repostar en Santa Elena de Uairén. La otra bomba (X) no es para los turistas | Google Maps

 

El costo del documento identificado como e - DBV - Declaração Eletrônica de Bens do Viajante es de 5 R$ o su equivalente en bolívares, al cambio del día. Ese documento se presenta en las oficinas de Receita Federal do Brasil, que se ubica frente a la alcabala de la Policía Federal, en el horario establecido (8:00 am - 12:00 m; 2:00 pm a 5:00 pm).

Tome las previsiones necesarias, porque en las oficinas pudiese suceder una variedad de inconvenientes como: quedarse sin energía eléctrica, fallar el sistema o no hay quien firme, lo que pudiese acarrear la pérdida de un día o más. Sin el documento Termo de Concessao de Admissão Temporária de Bens, no puede ingresar su vehículo particular a Brasil.

Como todas esas diligencias le pueden tomar todo el día y si tiene la disponibilidad de dispensar unos reales para el almuerzo, le recomiendo la Brasería Pacaraima. Se come bien y abundante, con muy buena atención y en español, además, se puede relajar y tomar un café mientras abren las oficinas gubernamentales. El costo promedio del plato por peso (kg) puede estar entre 16 y 18 R$. Aceptan bolívares al mejor cambio. Los baños están limpios y sin malos olores.

Si llegó a la frontera sin vehículo pero requiere de movilización rápida, puede tomar el transporte de la Cooperativa Pacaraima para ir a Boa Vista, en vehículos tipo camioneta o sedan, con un costo 55 R$ por el puesto para octubre del 2017. La parada de la cooperativa está al frente de la oficina donde sellan los pasaportes para la entrada a Brasil. También están los autobuses de Eucatur, que vienen desde Puerto Ordaz; y la línea Asatur, con un costo de 30 R$.

Culminada la jornada de papeleo y permisos, nos devolvimos ya finalizando la tarde hacia Santa Elena, para descansar y salir temprano hacia Boa Vista, porque cierran la frontera a las 6:00 de la tarde para el paso de vehículos y la vuelven a abrir a las 6:00 de la mañana del día siguiente.

La ruta a Boa Vista 

Nos informaron que los primeros 50 km de la carretera BR-174 tiene una variedad de huecos y es en bajada, en algunos puntos con fuerte pendiente, por tanto, se debe manejar con precaución. El resto del viaje es tranquilo aunque no se debe bajar la guardia, porque hay una operación de reasfaltado y hay máquinas en la vía. En las cercanías del km 100 hay un pequeño poblado donde se puede tomar café o comer, si lo desea. Por los costos, nosotros llevamos nuestros propios sándwiches y abundante agua, por el calor.

El domingo 22 de octubre, luego del desayuno, salimos hacia la frontera, con todos nuestros documentos en regla y comenzamos a recorrer el trayecto hacia Boa Vista, por la carretera BR-174. En cierta parte, el paisaje es muy parecido a las cercanías de Caicara del Orinoco, por ser la misma Provincia Geológica conocida como Cuchivero.

 

Conector
En Brasil, las clavijas y enchufes son del tipo N para 127 V

 

El viaje, sin apuro, se hizo en tres horas y a las 12:00 del mediodía ya estábamos en Boa Vista. El ingreso a la ciudad se hace por una vía ancha, muy limpia y con las jardinerías laterales muy cuidadas y sembradas con flores; sin embargo, no observamos ninguna nomenclatura ni señalización de los nombres de las avenidas, lo que nos confundió y obligó a preguntar. Sin embargo, en la capital más pequeña de Brasil, la amabilidad y cordialidad de su gente nos hizo olvidar ese pequeño detalle.

Boa Vista es una urbe diseñada en forma radial, a partir de su centro, análogo a la ciudad de París. Por tanto, desde la Plaza del Centro Cívico, con su Monumento a los Garimpeiros y un buen mapa, se puede llegar a donde usted desee. Los pocos monumentos altos sirven de referencia para ubicarse. Acá un enlace para un mapa amigable de la ciudad.

Nuestro alojamiento escogido fue el Hotel Eco Boa Vista, uno de los pocos edificios altos de la ciudad, lo que nos permitió visualizarlo cuando llegamos al centro de la urbe y además, está relativamente cerca del aeropuerto, siempre por las calles principales. Para presupuestos limitados están otros alojamientos como: Aipana Plaza Hotel, en pleno Centro Cívico, Hotel Ideal, Hotel Maracá, hotel Euzebios, en fin, por los siguientes enlaces (Trivago o Booking) se pueden consultar, analizar y reservar el hotel de su preferencia y presupuesto.

Para recargar su celular, debe tener en cuenta que en Brasil, el voltaje común es 127 V y la frecuencia es 60 Hz. Las clavijas y enchufes son del tipo N, como se muestra en la imagen. No hay problema para enchufar sus equipos eléctricos de Venezuela, de acuerdo a los artículos técnicos sobre el tema y además, los fabricantes tienen en cuenta diferencias del 5% en el voltaje, pero debe usar un adaptador o el enchufe tipo N.

La ida a Chile y el regreso a Venezuela 

 

“Sentía que en nuestra ciudad, en Puerto Ordaz, no tenía oportunidad de crecer” 

Después de la lectura, se abren varias interrogantes sobre qué impulsó al hijo a tomar la decisión de emigrar, por qué a Santiago de Chile, si tenía un plan y cómo terminó la historia. Pues bien, mi hijo menor, de 25 años, sentía que en nuestra ciudad, en Puerto Ordaz, estaba encasillado, sin buena oportunidad de crecer laboralmente en una de las empresas básicas de la zona, aplicando su profesión o como emprendedor. De hecho, trabajaba como vendedor en una tienda local y le iba bien, con un buen ambiente laboral.

Ahora bien, sus amigos más cercanos emigraron a Santiago de Chile a mediados del año pasado y se abrieron paso en diversos trabajos relacionados con sus estudios y/o intereses. A mediados de este año, le llamaron para indicarle que estaban buscando una persona con su perfil y con dominio del inglés. Sin pensarlo dos veces, tomó la decisión y nosotros, como sus padres, lo apoyamos con todos los hierros.

En efecto, mi hijo llegó a Santiago el lunes 23 de noviembre, al día siguiente tuvo su entrevista de trabajo y comenzó su entrenamiento el miércoles. Su ingreso oficial fue el 1 de noviembre y hasta ahora, le va muy bien, aunque le ha costado adaptarse al frio local, como buen guayanés, pero como dice él, eso es un mal menor. Le gusta experimentar la seguridad en las calles, el poder caminar en la noche sin preocuparse de que le roben y entrar a un supermercado sin preocuparse de la escasez de productos. Su decisión actual es simple: qué marca llevar y su precio-calidad.

Como lo he explicado, nosotros como padres lo acompañamos hasta el último momento. Podíamos y queríamos hacerlo. Fue una aventura familiar y eso quedará en nuestras memorias: el disfrute de lo vivido. Quizás, el síndrome del nido vacío haya volado cerca de nosotros, sin embargo, la tranquilidad del hijo en tierras hermanas y la tecnología, que nos permite comunicarnos con facilidad, nos hace más llevadera su ausencia.

 

Una vez realizado el ingreso al hotel, lo primero que hicimos fue ir al aeropuerto, ubicado en la Praça Santos Dumont, 100, al final de la avenida Capitão Ene Garcez, para obtener el boarding pass a través del chequeo automatizado, porque el personal de las aerolíneas llega a las 10:00 de la noche.

Una vez obtenido el boarding pass, fuimos a almorzar en una franquicia local de hamburguesas llamada Bob’s (teniendo en cuenta que el cambio nos desfavorece totalmente), dimos un recorrido por la Praça das Aguas y el Portal do Milênio, en la misma avenida que lleva al aeropuerto, para luego irnos al hotel a reposar, porque la noche prometía ser muy larga. El vuelo estaba pautado para la madrugada del lunes, a las 2:30 de la mañana, hora local.

En efecto, luego de descansar y cerrar la maleta, para cumplir con las especificaciones de la línea Latam, que acepta un solo equipaje, con peso menor a 23 kilos más un equipaje de mano menor a 8 kilos, con las dimensiones de las regulaciones de cabina, fuimos temprano al aeropuerto.

Allí, alrededor de las 10:30 de la noche, se entregó el equipaje y estuvimos solidariamente con el hijo hasta cerca de la 1:00 de la mañana. Fue un acompañamiento en silencio, interrumpido por los consejos de último minuto. Luego de los abrazos y la despedida, él pasó los controles preventivos y se dirigió a la sala de espera interna. Nosotros al hotel, para dormir, debido a que queríamos salir temprano, primero para comprar medicinas que no se consiguen en Venezuela, pero a precios de R$ y luego, regresar a Venezuela, porque los costos conspiran contra nuestro presupuesto.

El lunes 23 de octubre bajamos al comedor para iniciar con un necesario café, seguido de un buen desayuno incluido con frutas típicas de la zona de Amazonas (Túpiro y Copoazú) que nos hicieron recordar los tiempos que vivíamos en Puerto Ayacucho. Realizamos las compras de las medicinas, una rápida vuelta por el centro para turistear, el check out del hotel, repostamos gasolina con aditivo a 3,89 R$/litro y alrededor de las 10:00 de la mañana tomamos el camino de regreso a Venezuela por la BR-174.

A la 1:10 de la tarde estábamos llegando a Pacaraima, tomamos el almuerzo en la Brasería Pacaraima y a las 2:00 pm estábamos entregando el documento Termo de Concessao de Admissão Temporária de Bens, en las oficinas de Receita Federal do Brasil, para confirmar la salida del territorio brasileño.

Si no se hace esta gestión, queda usted como moroso y con prohibición de entrar a Brasil con vehículo particular. Luego de los trámites administrativos de entrega del permiso personal para formalizar la salida de Brasil, cruzamos la frontera y de nuevo, a Cabañas Roraima a descansar, para continuar al día siguiente a Puerto Ordaz.

AmanecerEl amanecer al regreso, en la Gran Sabana

Una tranca en el retorno a Puerto Ordaz

El martes 24 de octubre, muy temprano, fui a mi cola habitual para repostar gasolina en la fila de los turistas. Más de tres horas después, se llenó con solo 30 litros. Ya en la vía de la Gran Sabana, a 40 km de Santa Elena, lamentablemente hubo un arrollamiento de una menor y la comunidad trancó la carretera, lo que nos obligó a regresarnos y complicar nuestro presupuesto de efectivo y gasolina.

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Monumento a los Garimpeiros, en la Plaza del Centro Cívico, en pleno centro de Boa Vista | Foto Seumochilao.com.br
 

El miércoles 25 de octubre ya estábamos en carretera a las 5:00 de la mañana. En la alcabala a la salida de Santa Elena se nos informó que ya no había tranca y aprovechamos para ver el amanecer en la Gran Sabana, hicimos turismo de manera rápida por los saltos y llegamos a la bomba de San Rafael de Kamoirán a las 7:20 de la mañana, pero desafortunadamente, la noche anterior fueron las fiestas patronales del pueblo y los operadores no llegaron a tiempo.

Esperamos 4 horas y media en cola, los típicos vivos coleados, las trifulcas y a las 12:10 del mediodía ya estábamos rodando de nuevo. En El Dorado tuvimos que comprar gasolina a Bs. 10 mil el litro, lo suficiente para llegar a Puerto Ordaz con un cuarto de tanque.

En efecto, no había gasolina en Tumeremo. En Guasipati y Upata ya estaban trancadas las bombas y, a pesar de una tormenta espectacular entre Guasipati y Villa Lola, llegamos a casa a las 8:30 de la noche. Fin de la aventura…

Noel Mariño es ingeniero geólogo, jubilado de la estatal Bauxilum, radicado en Ciudad Guayana

 

Tips del viaje 

 Después de Puerto Ordaz, todo gasto es en efectivo. No aceptan tarjetas de débito y menos de crédito. Para complicar, hay escasez de efectivo.

 Siguen las colas en las bombas de gasolina después de Upata, con limitación en el llenado del tanque dependiendo del lugar.

 Los talibanes venden libremente la gasolina entre 10 y 15 mil bolívares el litro. El precio final dependerá del humor del vendedor informal y de tu capacidad de regatear.

 La gasolina vendida por los talibanes es más económica en El Dorado que en Las Claritas.

 Planifique sus gastos, pero no se extrañe si se queda corto por la inflación. En la frontera, los costos son más elevados que en Puerto Ordaz y en el resto del país.

 Tome previsiones para el papeleo y documentación en Pacaraima, Brasil. Cualquier detalle puede suspender el proceso y la luz puede fallar si llueve.

■ Para sellar los pasaportes en el lado brasileño, tenga en cuenta que se forman colas de venezolanos queriendo salir y deberá esperar su turno. En las tres mañanas que pasamos por el control fronterizo brasileño, vimos un promedio de 60 a 80 personas esperando poder sellar sus documentos pacientemente, incluso, se vio un vehículo con personal de la The UN Refugee Agency realizando un levantamiento de la situación social de la frontera, que incluye niños con sus padres.

 Las trancas de las carreteras están a la orden del día, por cualquier motivo: protesta por pacientes por paludismo no atendidos, fallas de servicios públicos, factores políticos, etc.

■ Recuerde que el cambio nos desfavorece en Brasil. Con la devaluación del bolívar, los costos de la comida y servicios en Brasil se incrementan casi a diario para los venezolanos. Antes de viajar, verifique el cambio bolívares -$R y dólares- $R, para comparar y ajustar gastos.

 Antes de ingresar a Brasil, podrá observar cambistas o personas que le compran bolívares o reales, dependiendo hacia dónde va usted, pero siempre es mejor preguntar en Pacaraima, donde puede encontrar mejor cambio. Le recomiendo Comercial Mercantil, al lado del cyber.

 En resumen, el mayor gasto del viaje recayó sobre el alojamiento, seguido por la gasolina y, por último, las comidas. Tome sus previsiones.

 Que Dios y la Virgen los acompañen…

 
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